miércoles, 2 de diciembre de 2015

ruido

nedda asfari


las responsabilidades de los lunes las he creado
con las manos sudorosas.

respeto el rumor que se cuela por las ventanas
las tardes claras de un marzo acribillado por la ausencia.
cómo se mide el pecado de los meses,

de la niña decidiendo que la primavera
pasa mejor con las retinas empañadas
y los párpados iluminados desde dentro.

no es problema del olivo
que mis labios no soporten el viento
cuando vuelvo de la casa del amado sin nombre.

si rezo, me escuchan las galaxias que se forman en los vientres
y que encuentro en las esquinas de una ley cariñosa y maternal
que voy pariendo a cada paso.

si rezo es porque llaman a la  puerta las pirámides
cuando entiendo los dobleces de una cama
que voy sangrando a cada rato.

de ésta oración sólo me queda
maldecir la anatomía.