martes, 24 de marzo de 2015

eau

dominik tarabanski

Las lenguas no se conocen hablando.
Intra-cráneo, este verso
lo recita una voz neonata
que reverbera en los recodos
donde el agua ya nos cubre
las rodillas.

La pesadumbre que me ocupa
a la vuelta del teatro
me hace pensar que no nací liebre
después de todo,
la onda que llega ya describe
la línea de mi cadera.

Quién sabe la ola
alcanzando  las costas de los labios.
La cadera de la liebre es un insulto
si volvemos del teatro.

lunes, 9 de marzo de 2015

trece:cerocero



Cada vez que, tras
publicar con espanto
la cantidad de niños que hay muriéndose de hambre,
le da un ridículo sorbo al vermut entre
un aluvión de miradas condescendientes;
yo voy a casa, cojo una agujita
y me la clavo
bajo las uñas.

Está empezando a resultar un problema a la hora
de amasar estupideces.