sábado, 24 de enero de 2015



Pienso que lo que supo Lorca,
no volverá a saberlo nadie
y me aflijo.
Abro el grifo del agua caliente y
me desvisto despacio.
La bañera se llena, y yo
valoro huir
a otro país.
Me hundo en el agua y empiezo a pensar
cómo debe ser eso que cuentan;
el que, al perder un miembro,
aún se es capaz de percibir
su movimiento.
Como un recuerdo fantasma.
Intento imaginarlo:
bien, ahora,
me falta el brazo derecho.
Entre mi costado
y el acrílico de la bañera,
agua.
Me esfuerzo por mover
la extremidad ausente y,
ahí, donde debería encontrarse,
siento con nitidez
cómo se desplaza.
Hasta creo advertir
un suave roce.
Llaman al timbre.
Saco la cabeza y,
despacio, me levanto.
Ya de pie,
me siento desagradecida
e insensible
ante el mundo
y ante esta condensación
que hace lagrimear
a los azulejos.
Mientras me seco planeo
el resto del día:
tocar, palpar, delinear
con el tacto
cuanto esté a mi alcance
hasta anular la culpabilidad.
Vuelven a llamar.
Pienso que debería ponerme algo encima
por si decidiera abrir.
En el camino,  recorro con el índice
cada centímetro del gotelé
de la pared del pasillo.
que esta recriminación aún durará
unos días más.
Entonces, puede que vuelva a Lorca
o a la aflicción.


Fotografía: Andrea Torres

miércoles, 14 de enero de 2015

Estaciones dos


La locura a la que usurpé mis avales me ha dejado
obnubiladas las llagas, que pantanos;
son de acero en este grito.
Y un calvario, que sin monte,
me retiene,
convulsiono,
se resiste:
fui verano.

De los viejos, las serpientes que les cubren desde el cuello
o desde el hambre se reservan:
son dos lóbulos
reptantes, en su sino
hacia el fondo
o
el futuro:
a la tierra.

Plastic Jesus (Lazar Stojanović, 1971)


Para leer Estaciones uno, aquí.

jueves, 8 de enero de 2015

je suis charlie

7 de enero de 2015. Doce muertos en un atentado a la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo, en París.




hoy las lágrimas no caen
desde los ojos.
hoy el diluvio
anida
en las gargantas
del planeta.

hoy es más que tú. hoy
la violencia nos vuelve
uno.

hoy la muerte,
hoy:
hoy el pueblo es muerte,
hoy la ciudad es muerte,
hoy no se conciben
jerarquías;
hoy sólo los vivos
hoy los muertos.

hoy los fantasmas
suenan más alto
que los disparos
de ayer.

hay un momento,
cuando la inocencia se hace polvo
en que de pronto la vida
es más vida.

hoy no hay nada.
¿imaginaste alguna vez
una nada tan intensa?

hoy,
el día que se ha perdido
a sí mismo.

hoy
el diá que se ha ganado
el mañana.
pues
mañana,
el tiroteo será
intracraneal.




A veces, escribo.
Y, desde ayer, me ha resultado imposible esquivar la necesidad de plasmar la náusea que se estaba instalando en mi garganta y que, aún ahora, me produce ganas de devolver y mantiene mi cuerpo en un estado de turbación basal.
Y escribí. Y comprobé que, esta vez (como podría haber sido de otra manera), sólo he sido capaz de transmitir esta opresión con palabras sencillas. No tiene mayor importancia, es sólo un dato puntual. Sin embargo, hoy, más consciente y con más intención que nunca, proclamo mi elección.
Hoy, yo, elijo estas palabras sencillas, como elijo cualquier palabra en cualquier momento. Pero hoy las elijo cada segundo. Y mil veces en cada segundo. Éstas son mis armas, desde mi voluntad. Hoy palabras. Hoy armas. Hoy voluntad.
Hoy libertad.
Hoy la libertad más que nunca.