jueves, 27 de marzo de 2014

La vaca y la burra


Quería volver a escribir.

No obstante,
se fue al baño a sentarse
en la baldosa helada,
helada y extraña,
como si no estuviera
en su sitio de siempre.

Cogió las pinzas
y tiró. Un pelo pequeño,
grueso y oscuro.
Ella sabía
que quería volver a escribir.

Sin embargo,
en ese momento,
le era más apetecible
la idea de confeccionar,
diminutas y bastas pelucas.
O de memorizar, de nuevo,
la distribución
de las baldosas
y preguntarse sobre
su asincrónico asiento.

Ella,
verdaderamente, creía
que quería volver a escribir.