miércoles, 12 de febrero de 2014

hambre esplácnica



Confundo conmigo misma
el olor del chocolate
a altas horas de la madrugada.

Y este canibalismo endógeno,
ha desarrollado una capacidad
de ebullición  instantánea
que envidian todas
las ollas de la cocina.

Lo que me obliga a añadir
al sabor a óxido constante,
el tener que hervirme 
nocturnas mutilaciones
en menaje que me odia.