domingo, 28 de diciembre de 2014

ritual

ren hang


deberíais veros
al rededor de la mesa
devorando.

y lo único que soy capaz
de componer
es este asombro
ante que vayamos
vestidos

como si así hiciéramos
menos ruido
al masticar.

la ridiculez
ha cobrado forma
en algún momento
de la cena:
atacarnos sin reservas

me parecería ahora
lo único realmente
pertinente

o la risa.

martes, 16 de diciembre de 2014

Insectos y cuerpos celestes


las polillas, agolpadas,
son grises montones grotescos.

con los restos del orgasmo
pulverizan constelaciones
en sus ojos,
como las que aparecen
en las opacas órbitas
de los cadáveres

en el metro y medio que me separa
de la cama,
desnuda,
ha crecido
un holocausto nuclear,
celestina de este encuentro.

entonces,
si no estamos nadando
y si sólo sabemos ser penumbra:
por qué cuestionas los mares,
y si somos lámpara
a encender.

pero, sobre todo,
por qué nadie pregunta:
quién
está
desnuda.

lunes, 8 de diciembre de 2014

quién puso alas al hogar

La melancolía del viajero
nace en los párpados.
Una dulce opresión, como la del
cuento de antes de dormir.

Déjanos,
previo al ecuatorial encuentro,
anudarnos la garganta
a las nubes de este campo,
que se queda atrás
o adelante
según qué
contestar.

Cien arrugas de una boca nos licencian
novelistas de trayecto.
Mientras,
el trasbordo entre tus manos y mis sienes
me ha servido y ahora hablo
más despacio
más adentro.

La melancolía del viajero
nace en los párpados
pero se vacía
en las entrañas.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Estaciones uno

I
somos hojas
de vicio,
vendedores
de espadas;

es primavera
según que pecho.

II
- respira más hondo -
le espeta un crío.
pero hace meses que la garganta
no le llega
a ninguna parte,

le saca la lengua
a un gato
- puto viejo,
lávate la boca -
qué espléndido animal

quiere poder darle
algún día
todo lo que desee
- me das asco -
el gato, si lo quiere;

el otoño,
si lo pide.

viernes, 21 de noviembre de 2014






Una abeja se pasea
                            por tu vientre
                                            y no es justo,
                                                             pues,
                                   llegados a este punto
                            no sé si eres 
de piel o eres de cera.






                                                                                                                                                                   
                                                                                                                                                                         J. M. W. Turner   

viernes, 17 de octubre de 2014

Extra Fantástica y el tambaleo de los sentidos

Hoy, he tenido la suerte de que leyeran un par de poemas míos en el programa Extra Fantástica de Radio3, dentro de su sección de Descubrimientos.
Ha sido una experiencia extraña.
Extraña y magnífica.

Por aquí andan:

Los poemas que se han leído se encuentran publicados en este blog, en concreto son:

Hoy un desconocido ha leído algo que algún día cruzó mi cabeza. Alguien indiferente a ese momento de escritura. Así, yo hoy recojo y traigo las fotografías de alguien que acabo de descubrir. Unas imágenes tomadas mientras yo dormía o me lavaba los dientes. Tomadas por alguien tan ajeno, y, a la vez, tan presente cuando hoy, la fuerza de sus representaciones me han tambaleado mis sentidos unos segundos.
Tan ajeno y
tan magnético
sin embargo.
Supongo que de algo de eso va el arte:
De eclipses sensoriales
formados en el pasado
para nacer hoy,
o
De esta tarde
y unas fotos.






domingo, 28 de septiembre de 2014

animadversión


del tiempo en el que,
incapaces de apartar
la mirada del otro
se juraron amor
mi insomnio y el techo

yo,
ausente
o acaso
ahí

ahora respiro para
mantener el romance,
nocturna e inmóvil,
celestina horizontal,
que no recuerda sus rasgos,

yo,
aquí
o acaso
yo

sábado, 30 de agosto de 2014

bautizo

hoy la calle,
de expresión
tan
trasnochada

y lo único que me espanta
es que griten
mi nombre
de letras
rodeado

me acompañarás mañana
al suicidio de las musas

y me llamarás Duda

lunes, 7 de julio de 2014

individuo mínimo

es curioso cómo la tristeza
se alinea con el desorden.

qué es pobreza, qué son vientres
hinchados por el hambre
relegados a la platea
de un risible melodrama global

si no atinan ni a rozar
el más hondo de mis sótanos
donde hasta la intimidad quiere
volverse analfabeta.

es curiosa esta piel
deshumanizada ante el desorden.

en la esquina del baño,
el jadeo milimétrico
de un diafragma fatigado
ha hecho más por enseñarnos

que todos los besos del mundo.
y del suelo a la pared
noventa grados endebles
hacen el amor o la guerra

alineando la piel, deshumanizando la tristeza: alargando el tiempo
del desorden.


Werner Bokelberg

miércoles, 28 de mayo de 2014

con vuestro permiso, me tomo una licencia

Pensaba en los leones. En la brutalidad y luego en la tranquilidad de la siesta. En el niño que cruza la calle y en el que, a través de la ventana, creí distinguir el ceño fruncido. Por qué. ¿Acaso iba obligado a comprar el pan? Tu ventana solía ser cuna de escenas intrigantes, al menos para mí, siempre impresionable ante la cotidianidad de los sábados por la mañana.
Y también pensaba en la culpa. En mi culpa ante querer que sólo quisieras mi roce. Que una piel pudiera ser papel de pared en una habitación que te fuera suficiente durante tres días con sus noches, sin comer ni beber y, hasta quería que te lo fuera,
sin nosotros.
Y pensaba en mis dedos, mis labios, que no siempre eran mis palabras, mis por qués y en todo lo que formaba un cariño que, desde este foco interno que ahora bambolea mi cabeza y presiona mis ojos, deseaba alumbrar costumbres. Las costumbres. No soy más que otro animal afiliado a la repetición, a la misma que crea pirámides y calendarios, a esa con la que esperé una percepción de los días, no imprescindible pero, al menos, amada.
Los leones. La siesta. La señora insatisfecha manipulando a un borracho resignado, un momento, ¿quién era el insatisfecho? El alba. La polilla enorme en la lámpara. Los sentidos; Es curioso cómo los sentidos se vengan de nosotros. La vista me hace asustarme de arañas que no andan por la mesa, sino que se mueven conmigo. Y durante el baile, caigo en el mes pasado o en la cama, y lo que ya estaba perdido vuelve a mirarme, y a reír y a cocinar y al café. Y a ser. Y a perderse, en una burla que humedece la almohada, los leones y la siesta.
Dime
entonces
qué me queda
de esta complicidad perdida.

Si preguntan, pensaba en los leones. Y no miento.

domingo, 18 de mayo de 2014

me picó un tópico


entre el parque en primavera
entre mil ojos cansados
entre tus mordaces anhelos,
me atraganto

entre el ruido en la nevera
entre el verso y el ensayo
entre los mismos colores,
del mismo cuadro

entra la luz a mis ojeras
entre las sombras de mis pasos
cae un pájaro sin alas,
entre mis manos

entre el sabor de una cerveza
entre los niños en el barrio,
entre el futuro y la vida:
el salto

y yo,
me convertí al llanto
entre tanto

domingo, 20 de abril de 2014

la loca que grita calle abajo



hay veces en que el viento
no arrastra los pétalos
pegados a mis dientes

y cada mes estos ríos
acaudalan una corriente
que no atino a tragar de golpe

de estos brazos transparentes,
de esta primavera empezada,
de estas verdades en cinta...

 de este yo que finjo ser,
de esta natura
que me desposee

miércoles, 9 de abril de 2014

--/--/--

Comer un lunes o un jueves.
Quemarse tomando el sol con cuchara.
Vivimos en tres números.

Aliñar apócope con otro acento
o con vinagre.
Vivimos en tres números.

Hogueras de rastrojos y autoestimas a las cuatro de la tarde.
Tarde es tu cara, esperando en una esquina.
Vivimos en tres números.

Las olas que nos ahogaron piden clemencia en el trago de papá.
Y me arrodillo con los codos.
Vivimos en tres números.

Para ti, vivimos, para él, bibimos
Y, sin embargo, todos, sobre tierra.
En tres números.

Creer en una semana de seis días.
Porque, al final, me comí el jueves.
Y, todavía, vivimos en tres números.

martes, 1 de abril de 2014

Mew

Francesca Ferrari

Qué más dan los vértices
corruptos si, al tiempo,
no valen nada
porque tú lo has dicho.

Si tres versos más abajo
rompió aguas
el aliento de la primavera,
y yo no pude hacer nada más
 que retrasarla
nevando harina.

Ha pasado:
hoy ya no puedo
doblar tranquila
un par de calcetines.

jueves, 27 de marzo de 2014

La vaca y la burra


Quería volver a escribir.

No obstante,
se fue al baño a sentarse
en la baldosa helada,
helada y extraña,
como si no estuviera
en su sitio de siempre.

Cogió las pinzas
y tiró. Un pelo pequeño,
grueso y oscuro.
Ella sabía
que quería volver a escribir.

Sin embargo,
en ese momento,
le era más apetecible
la idea de confeccionar,
diminutas y bastas pelucas.
O de memorizar, de nuevo,
la distribución
de las baldosas
y preguntarse sobre
su asincrónico asiento.

Ella,
verdaderamente, creía
que quería volver a escribir.

miércoles, 12 de febrero de 2014

hambre esplácnica



Confundo conmigo misma
el olor del chocolate
a altas horas de la madrugada.

Y este canibalismo endógeno,
ha desarrollado una capacidad
de ebullición  instantánea
que envidian todas
las ollas de la cocina.

Lo que me obliga a añadir
al sabor a óxido constante,
el tener que hervirme 
nocturnas mutilaciones
en menaje que me odia.

viernes, 31 de enero de 2014

PD: He tenido que subir el texto como imagen porque no conseguía que quedara bien desde la
ventana de edición a la del blog, pero bueno, aunque quede un poco cutre, ahí está.

domingo, 19 de enero de 2014

y bebo


Y yo quería hablar de
la responsabilidad
ante el ser querido,
pero soberbia
lleva dos bes,
y bebo.

lunes, 13 de enero de 2014

Aprendí a regurgitar
y ahora soy la más romántica
del barrio
parafílico.

Asomarse al muelle del
mar de pulmones
a reírse de su incompetencia,
es el nuevo
negro.


(Así que no le puedo
decir a nadie
que me enamoré
de un tenor.)

domingo, 5 de enero de 2014

tintineo

No puedo evitar temer que los hombres lleguen
a un punto en el que cada teoría
les parezca un peligro, cada innovación un laborioso
problema, cada avance social un primer paso hacia
una revolución, y que se nieguen completamente a moverse.

Alexis de Tocqueville



Estas navidades he puesto
unas campanillas
en la puerta de casa.

Hace semanas dijeron que
no quedaban bien,
pero a mí me gusta su acústico
redactar de un camuflado
registro de actividad diaria.

[Tintineo]

Hola mamá,
hoy traes un aire diagonal
precioso.